¿Pies resecos y agrietados? Más que la estética

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“Yo no me pongo sandalias en verano porque se suelen tener los talones agrietados y queda muy feo”, esto me dijo una vez una conocida. No tenía razón, los pies y talones agrietados y con durezas podemos prevenirlos y cuidarlos y esta condición va más allá de la estética o la temporada de verano, la salud y el bienestar entran en juego.

Unos pies con durezas y agrietados pueden traernos picores (doy fe), rojeces, fisuras y grietas que pueden llegar a doler, además de descamaciones. Mantengámoslos suaves y bonitos antes de que el problema sea haga mayor y más difícil de solucionar.

CAUSAS

Los pies no tienen glándulas sebáceas, no producen grasa por sí mismos como el resto de la piel y es por esto que se resecan con más facilidad que otras partes del cuerpo y necesitan por tanto más atención. Hay algunas situaciones que empeoran la sequedad de los pies y su agrietamiento. Inciden aspectos tales como utilizar jabones no suaves, la sobreexposición al sol o al agua, usar agua muy caliente en el baño, el tiempo frío, o niveles bajos de humedad en el ambiente, por ejemplo debido a la calefacción o al aire acondicionado. Además el envejecimiento lleva a una mayor de la sequedad en la piel en general, y la diabetes tiene una especial incidencia también en la sequedad y agrietamiento de los pies.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Como paso previo, comprobar que la crema hidratante que utilizamos no tiene el agua como primer ingrediente ni contiene alcohol ya que estas dos circunstancias promoverán un daño y una deshidratación mayores.

1.- En primer lugar tenemos que ir quitando las capas de piel muerta y seca que sobra. Para ello debemos meter durante 20 minutos (pongamos una vez a la semana) los pies en agua templada a la que añadiremos una de estas 3 opciones…

a) Zumo de limón
b) Vinagre
c) Bicarbonato

Después secamos los pies y los cepillamos (si no tenemos fisuras sangrantes) con piedra pómez o una lima para pies como ésta de Mercadona.


2.- A continuación hidratamos. Con una untuosa crema que nos guste o con aceite de coco o de oliva al que añadiremos unas gotas de:

a) Zumo de limón o
b) Aceite esencial de lavanda, árbol del té, menta verde o eucalipto.

3.- Para más efectividad, y para no manchar, nos ponemos después unos calcetines de algodón o lana que dejen transpirar la piel y dormimos con ellos.

En unas semanas, y dependiendo de la gravedad de la situación, podremos lucir unos pies bonitos y saludables. Como todo el tiempo que dediquemos a cuidarnos, merece la pena. 


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